LA CULPA NO ES SOLO DE ELLOS.
La
mujer se ha caracterizado por su nobleza, amor, delicadeza en sus movimientos,
paciencia y sensibilidad; sin embargo, esto ha sido contraproducente para el género
femenino, pues dichas virtudes se tomaron como símbolo de debilidad, tristemente a diario muchas mujeres son objeto
de discriminación de una u otra forma, por ejemplo en una empresa contratan a
un hombre y a una mujer para ejercer un cargo en igualdad de responsabilidades
y cumplimiento de horario; pero a pesar de trabajar en condiciones similares,
el salario no es el mismo. Por otro lado la mujer con mucho esfuerzo ha logrado
actualmente poder desempeñarse en cargos públicos, pero si se mira décadas atrás,
esta ni siquiera podía ejercer el derecho al voto.
Lo mencionado
anteriormente es tan solo el abre bocas de una discriminación que no es de hoy
en día, por el contrario, tiene una historia larga y dolorosa donde su principal
víctima ha sido la mujer. Afortunadamente la mayoría de las mujeres en Colombia
con arduo trabajo, ha logrado desligarse del yugo de la imposición ejercida por
el hombre. Se vive el momento donde la voz de la mujer es escuchada, muchas
leyes han sido creadas en beneficio de la misma como una forma de respaldarle
cuando se presentan situaciones donde ella es vulnerada.
Como
suele ser normal, todo acto tiene una consecuencia y la discriminación que ha
vivido la mujer es en parte lo que se sembró en un pasado. Quizá muchas dirían ¿es
acaso la mujer la culpable de todos los males de la sociedad? Se escucha algo
injusto, pero lo que si es cierto es que la mujer ha contribuido en gran parte a que el hombre la menosprecie y
le considere como el género débil. Ahora ¿De qué forma la mujer es culpable del
machismo?
Entiéndase
como machismo según La Real Academia Española (RAE) como “la actitud
de prepotencia de los hombres respecto
de las mujeres. Se trata de un
conjunto de prácticas, comportamientos y dichos que resultan ofensivos contra
el género femenino”[1]
Por varias décadas las mujeres han vivido bajo esta sombra. Pero la pregunta es
¿Quiénes son las encargadas de la formación de los hijos? La respuesta es más
que obvia, esta tarea ha sido asignada a la mujer. Ahora, ¡Cómo es posible¡ que
el género femenino con toda la autoridad que le ha sido dado sea la principal
autora de fortalecer el machismo en sus propios hijos.
La periodista Guadalupe López García
manifiesta lo siguiente “somos las que educamos a los hijos, siempre
estamos con ellos y ellas. Nosotras mismas les decimos que no hagan quehacer,
les lavamos, les planchamos, les servimos de comer. También somos culpables de
la abnegación de las mujeres porque a ellas las ponemos a cocinar, a atender a
sus hermanos y a aguantarse los futuros golpes que les lleguen a propinar sus
novios o parejas”[2] Se
evidencia claramente con ejemplos de la cotidianidad la forma en como las
mujeres han alimentado año tras año el machismo.
Es tiempo de romper con lo que se ha enseñado e impartir una educación equitativa sin tener en cuenta el sexo, disfrutemos de la libertad que en este momento gozamos, de tener hijos, casarnos con la persona que elijamos, estudiar y desempeñarnos en el campo que deseemos y respetémonos entre mujeres, cuando hablemos de algunas de ellas hagámoslo para edificar y no para destruir porque lo único que se logra con la crítica destructiva es degradar nuestro propio género.
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