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El ser humano es típicamente contradictorio y paradójico. Desea paz pero promueve la violencia. Adopta excusas y justificaciones para atentar contra los que considera enemigos, y a veces contra sus valores y sus seres queridos. Esta violencia ya negativa, instalada en el hogar, se torna ya trágica y patológica. Por normal que pueda parecer los porcentajes latinoamericanos de un 30% de mujeres abusadas casi a diario por sus parejas, debería causarnos asombro y vergüenza. En su libro "La Esclavitud de la Mujer" Otty Ossa Aristizábal, presenta una visión sobre el maltrato a la mujer, cuyos aspectos esenciales por interesantes y aleccionadores, he querido compartirlos. Para el autor, la mujer abusada vive en toda clase social profesión u oficio, nivel intelectual, religión o estado civil. Es un hecho que miles de hogares ocultan episodios violentos en un clima de silencio cómplice y aterrador. Mientras usted lee este escrito, muchas mujeres están padeciendo el horror del maltrato sin posibilidad fácil de escapar de ello. Conceptualmente, puede decirse que una mujer abusada es aquella que sufre maltrato intencional de orden emocional, físico, moral o sexual, ocasionado por el hombre con quien mantiene un vínculo íntimo. Tal abuso puede manifestarse de muchas formas, entre las que destacan: Pellizcándola, dándole cachetadas, empujándola, pateándola; resaltando algún defecto físico, etiquetándola como fea, gorda, ignorante o torpe; halándole el cabello, apretándola por el cuello, limitándole el acceso al dinero, impidiéndole trabajar, abandonándola en lugares desconocidos o peligrosos, negándole ayuda cuando ella la necesita, ignorándola e incomunicándose. Asimismo, gritándole frente a los hijos u otras personas, burlándose de ella, contándole descaradamente detalles sobre sus aventuras sexuales, comparándola negativamente con otras mujeres, atacando su origen y sus familiares, negándole lo que necesita, celándola, ahuyentando sus amistades y aislándola de los demás. También la abusa, obligándola a vestirse y comportarse diferente a como ella quiere, haciéndole gestos descalificadotes, amenazando con matarla, negándose a escucharla y a valorar sus sentimientos, obligándola a tener sexo en contra de su voluntad, destruyendo su ropa, objetos y enceres preferidos, ensuciando lo que ella limpió, invadiendo y anulando su pasado y su privacidad. Unas que no encajan en esta categoría de abusadas, son aquellas mujeres para quienes el maltrato físico implica goce sexual, tal como sucede en llamadas relaciones “sadomasoquistas". Las causas por las que un hombre maltrata a su pareja se relacionan con la baja autoestima del agresor, quien oculta su vulnerabilidad emocional, sus frustraciones do e inseguridades, el temor a la soledad del abandono, la pérdida de control y poder en la relación, y la dependencia emocional hacia ella. Intenta repetir el guión cultural machista de que las mujeres "deben" obedecer al hombre; que a veces hay que pegarles para que entiendan; y los hombres son así duros y prácticos. Muchos abusadores de mujeres tuvieron padres agresores y muchas víctimas vieron victimizadas a sus madres y otras mujeres de su familia, por lo que ambos son víctimas y a la vez responsables que requieren ayuda psicológica y con una urgencia mayor si exito presencia de uso y abuso de drogas. Luego de dejar sentado que todo acto violento debe ser evitado y condenado, salvo el derivado de la supervivencia y la legítima y justificada violencia, debe decirse que algunas mujeres adoptan conductas provocadoras que degeneran en una reactividad explosiva de sus maridos, y producen un circuito de violencia atrapante. Las consecuencias de la agresión que sufren tantas mujeres son múltiples y devastadoras: Desgaste físico, pérdida de la autoestima, apatía, desesperación, depresión, resignación, enfermedades nerviosas, estomacales, anemia , dolores de cabeza, fracturas y otras lesiones. Un poco más allá, pensamientos de homicidio o suicidio, todo esto sin contar los daños y traumas que se producen en los hijos y que afectarán su vida adulta. RESUMEN |
Actualmente un porcentaje del 30% de las
mujeres en Latinoamérica son maltratadas por sus parejas diariamente; sin
embargo en una sociedad machista como la nuestra no es algo sorprendente este
dato. A continuación se mencionaran algunos puntos de vista que expone Otty
Ossa Aristizabal en su libro "La esclavitud de la mujer" donde trata
aspectos relevantes sobre el maltrato hacia la mujer.
El abuso hacía la mujer se presentan en
todas las clases sociales, religiones y lugares de trabajo, aunque parezca
increíble muchas mujeres son vulneradas emocional, física y sexualmente por su
pareja. Este maltrato se presenta de diferentes maneras, a nivel general se
encuentran: las malas palabras,
etiquetas que resaltan los defectos, relaciones sexuales en contra de su
voluntad, maltrato físico, entre un sin número de acciones que están inmersas y
contribuyen a este agravio. Lo mencionado anteriormente se ha alimentado
gracias al silencio, fomentado por el temor de denunciar dichas ofensas.
Cabe destacar que las mujeres que son
maltratadas en una relación sexual, donde implica un placer sexual, no se
encuentra calificado como maltrato sino relaciones sadomasoquistas.
Pero al mirar el trasfondo del comportamiento
de un hombre cuando maltrata a una mujer,
se puede concluir que el mencionado es también una víctima que necesita ayuda
psicológica, puesto que esta conducta es una forma de camuflar la baja
autoestima, frustraciones e inseguridad, que lo conlleva a maltratar al género
femenino que en parte es un poco más vulnerable, mostrando de esta manera la
superioridad de que es él quien tiene el control.
Ninguna
clase de maltrato es justificada, exento cuando se atenta contra la integridad
der ser, por ende se debe velar por el respeto de la persona ya que trae
funestas consecuencias como: la baja autoestima, depresión, desespero a tal
punto que puede llevar al suicidio, esto sin contar el daño causado a los niños
que tristemente deben vivir el que maltraten a su progenitora.